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Las Panaderas (Mayalde)

Mayalde es un grupo salmantino de folklore tradicional con una gran capacidad para la comunicación y la música, la textura vocal de Eusebio, la compenetración de años de trabajo y vida en común hacen de este grupo una experiencia única e inigualable, probablemente son de todos grupos que hacen  música en Castilla y León los que lo hacen con más sabor a tradición. En esta actuación en directo interpretan el tema de “Las Panaderas” ayudándose como instrumento esencial de una mesa de madera.

Las panaderas

A la entrada de Oviedo y a la salida
hay una panadera, cuánto me mira.

Ay, qué panadera.
Ay qué panaderilla, el alma me lleva.

Esa panaderilla tiene tres nombres:
Jugadora, Borracha y Amiga de hombres.

Ay, qué panadera.
Ay qué panaderilla, el alma me lleva.

Dime, panaderilla, cómo va el trato.
La harina va subiendo y el pan barato.

Ay, qué panadera.
Ay qué panaderilla, el alma me lleva.

Esa panaderilla me ofrece un bollo,
por no verle la cara se lo perdono.

Ay, qué panadera.
Ay qué panaderilla, el alma me lleva.

Cantos de Boda

 

Candeal “Galas de Villaseco del Pan”

Uno de los temás más recurrentes entre los temas de la tradicción muscal de Castilla y León son los cantos de boda, también llamados galas, albadas cantos de honor.  Las Canciones de Honor eran cantadas por las mozas, amigas de la novia con la intención de homenajear a los novios. Musicalmente tienen su origen en la seguidilla castellana.

“El día de la boda se levantaban temprano los novios, familiares e invitados. Al salir de la casa de los padres, por última vez como solteros, cada novio recibía la bendición de sus mayores. El novio se dirigía entonces, acompañado de sus familiares y amigos, a la casa de la novia, para conducirla a la iglesia. La ceremonia religiosa solía empezar a las diez de la mañana, y a su término las mozas salían de la iglesia y se colocaban en lugares estratégicos para cantar a la salida de los novios, formando dos coros que se contestaban cada dos versos. Todas estas canciones eran cantadas por el cortejo de mozas que acompañaban a los novios a la casa de los padres de la novia, donde se iba a celebrar la comida de bodas” (tomado de Revista de Folklore / Fundación Joaquín Díaz)

Aqui os dejamos un video de una actuación de Candeal de un canto de boda llamado “”Galas de Villaseco del Pan” , existe una versión similar de Nuevo mester de Juglaría titulada “Canto de Honor”

 

Crezca el honor de la espiga y el trigo,
Crezca el honor de novios y padrinos,
Crezca el honor de los mozos y mozas,
Crezca el honor de la espiga y la rosa.

A la puerta de mi alcoba,
hay un charco y no ha llovido:
son lágrimas de mis ojos
que por ti tengo vertidas.

¡Qué bonita está la sierra,
con el tomillo florido;
más bonita está la novia
en brazos de su marido!
Por un sí que dio la novia
a la puerta de la iglesia;
por un sí que dio la novia
entró libre y salió presa.

Grupos: Mayalde (Salamanca)

 

MAYALDE nace en 1980, Es un grupo formado por Eusebio y Pilar, de La Maya y de Aldeatejada, dos pueblecitos de la Provincia de Salamanca a partir de cuyos nombres han formado el del grupo. al que en los últimos años se han incorporado sus hijos Laura y Arturo. Tienen publicados varios discos, han actuado en distintos países y son profesores de baile y danza.

La originalidad del Duó Mayalde reside en sacar música de cualquier cosa. Sus espectáculos tienen mucho que ver con la puesta en escena y la capacidad de comunicación con el público, creando un espectáculo extrañable y único. Para producir sus ritmos y para hacer música utilizan cualquier objeto cotidiano, desde cucharas a orinales pasando por los útiles propios del campo, sartenes, mesas, martillo, yunque, pandero cuadrado, etc.  Asi mismo destaca la textura vocal de Eusebio más cercana que la de ningún otro grupo al sentir popular. Con un directo sobresaliente.

 Es muy recomendable su primer disco CANCIONES TRADICIONALES SALMANTINAS que se puede adquirir en  la siguiente dirección: mayalde@mayalde.com

 

 Contiene:

 
01. Charrada del herrero 
02. La mi morena 
03. Charrada del Tío Huete 
04. La perandula
05. Las agachadillas 
06. La serrana de la Vera 
07. Dígote mujer 
08. El triste quintado 
09. La loba parda 
10. El arriero
11. Frascuelo
12. En la provincia de Jaca
13. Cazador que vas cazando
14. Las mozas de Calvarrasa
15. De Retortillo y Boada
16. La polla
17. La asociación 
  

 Seis años después de la aparición de La herencia su trabajo discográfico Eusebio y Pilar Mayalde a quienes nunca atosigaron las prisas ni la inmediatez que preside tantas veces la vertiente comercial de nuestra música han realizado un serio trabajo de recopilación y aprendizaje  en el que han madurado hondamente todos los temas que  aquí nos ofrecen de suerte que son ya parte íntima de la propia experiencia engarzados como un eslabón más a su forma de entender el mundo y a su manera de vivir la vida. De ahí la frescura que emana de sus canciones la fuerza profunda en la interpretación porque Mayalde no es como tantos cantores de aires populares mero intermediario de un saber poético y musical que en otros se sustenta Mayalde es una tradición misma encarnada en tierras de Salamanca creciendo a la fuerza de pasión enamorada.

Discografía

  • Borneos y ringurrangos
  • Canciones tradicionales salmantinas SAGA
  • Con el arco y la voz
  • De boca en boca
  • La herencia
  • Dar Posá SAGA (villancicos tradicionales)
  • Canciones tradicionales salmantinas SAGA (nueva edición)
  • Camino de la Plata (25 años para el enzeusiasmo) SAGA
  • Al Buen Tumtum

Enlace http://www.mayalde.com/

 Hay una copia gratuita en la Red del tema Cazador que vas cazando  Romance que recurre a elementos mágicos y alegóricos siempre presentes en la cultura popular, y que además enlaza directamente con el romance de la cautiva que veíamos en el anterior post sobre todo su estrofa final, por lo menos la estrofa final que comparte con él.

CAZADOR QUE VAS CAZANDO (í.a)
(La Infantina + Caballero burlado + Hermana cautiva

Cazador que vas cazando,
cazando de noche y día.
Los perros iban cansados,
la caza no parecía.
Se ha parado a descansar
al tronco de una hermosa encina.
El tronco era de oro,
las ramas de plata fina
y en la cogolla más alta
y había una hermosa niña
con una mata de pelo
que toa la encina cubría.
—No te asustes, cazador,
que soy una hermosa niña
que en el vientre de mi madre
me maldijo una tia mía
que tenía que estar penando
siete año(h) en esta encina
y hoy los cumplo, cazador,
al punto de mediodía.
Si me quieres esperar,
iremos en compañía.
—¿Dónde montaré a mi bella,
dónde montaré a mi blanca?
—Y en las jancas del caballo
para mayor honra mía.
Y a la mitad del camino,
la niña se sonreía.
—¿Por qué sonríes, mi bella?
¿Por qué sonríes, mi blanca?
—Me río de ti, cazador,
que las espuelas se te olvidan.
Mi padre fabrica el oro,
mi madre la plata fina
y un hermanito que tengo
se dedica a cacería.
—Abrir puertas y ventanas,
balcones y galerías.
Creí que traía una novia
y traigo a una hermana mía.

Romances fronterizos

Una de las bellas composiciones de la tradicción popular la conforman los llamados romances fronterizos que constituyen documentos poéticos de la historia e intrahistoria de dos comunidades enfrentadas (la cristiana y la musulmana). Poetizan unos hechos históricos de los que se nutren con frecuencia las crónicas de la época, salpicados de escenas entrañables de la intimidad de los protagonistas.  Poetas épicos anónimos cantan las tomas de ciudades significativas del reino (Antequera, Álora, Alhama…), que constituirán el preludio de la toma de Granada. Al mismo tiempo los romances fronterizos dan cuenta de otros hechos de armas que se producían en la frontera, como son las correrías, duelos de paladines o sobre cristianas cautivas.

Según Menéndez Pidal, se popularizaron en el siglo XIV a través de los juglares, quienes facilitaron su divulgación por las ciudades y pueblos de España.

Estos romances suelen presentar cambios que dan lugar a una notable gama de variaciones en los diferentes textos de cada romance, asi recordamos algunos de ellos con diferentes títulos como “La Cautiva”, tambien titulado “La morita” o “Camiña Don Sancho” en su versión galaico leonesa

 Romance de la cautiva. (Popular)

Una tarde torneo
pasé por la Morería,
y había allí una mora guapa
lavando en la fuente fría

“Quítate de ahí mora guapa
quítate de ahí mora linda
Que va a beber mi caballo
agua fría y cristalina.”

“Caballero no soy mora,
que soy cristiana cautiva;
me cautivaron los moros
el día de Pascua Florida.

Si tu quisieras morita
En mi caballito irías
“De buena gana me iría;
mas los pañuelos que lavo,
¿en dónde los dejaría?”
“Los de seda y los de Holanda,
aquí, en mi caballo, irían;
y los de menos valor
la corriente llevaría.”

- Y mi honra, caballero,
¿dónde me la dejaría?
- Aquí en la cruz de mi espada,
que en mi pecho está oprimida.
Por ella juro llevarte
hasta los montes de Oliva.

La hizo subir al caballo
y a su casa la traía.
Al pasar por la frontera
la morita se reía.
“¿De qué te ríes, mora bella?
¿De qué te ríes, morita?”

- No me río del caballo,
ni tampoco del que guía,
me río al ver esta tierra,
que es toda patria mía.

Al llegar a aquellos montes
ya lloraba la cautiva.
“¿Por qué lloras, mora guapa?
¿Por qué lloras, mora linda?”

“Lloro porque en esos montes
mi padre a cazar venía
con mi hermano Juan Alejo
y yo en su compañía

Las lágrimas de mis ojos
por mis mejillas corrían,
no me las pude secar
que amarrada me tenían.

“¿Cómo se llama tu padre?”
“Mi padre, Juan de la Oliva.”
“¡Dios mío! ¿Qué es lo que dices?
¡Virgen sagrada María!
Pensaba llevar mujer
y llevo una hermana mía.”

“Abra usted, madre, las puertas,
ventanas y celosías,
que aquí le traigo la rosa
que llora de noche y día.”

Joaquin Díaz: el folklore de Castilla y León

Joaquín Díaz probablemente encarne como nadie el folklore de Castilla y León, sus trabajos desde los años 60 así lo confirman

 

Agapito Marazuela

Agapito Marazuela nació en 1891 en Valverde del Majano (Segovia), donde su padre era arriero y trajinante. Pronto sobresalió como instrumentista de guitarra y dulzaina, triunfando en las mejores salas de concierto de España y París, y destacando como intelectual, hombre de cultura, músico y artista. En 1932 ganó el primer premio del Concurso Nacional de Música Folklórica con el Cancionero de Castilla la Vieja. En 1933 Agapito recorrió la provincia de Avila recopilando cantos y tonadillas de Cardeñosa y otros pueblos.

Durante la República Agapito Marazuela se significó como un hombre de izquierdas y militó en el Partido Comunista. En 1937, en plena guerra civil, asumió la dirección de los grupos folkóricos españoles en la Exposición Internacional de París, por lo que terminada la contienda fue encarcelado. Al salir de la prisión, pocos años después, en régimen abierto, Agapito se retiró al molino de Pozanco de Jesús Muñoz, por la amistad que le unía con su alumno. Hacía sus presentaciones periódicas en el cuartel de la Guardia Civil de Mingorría, lo que aprovechaba para visitar la casa de los chocolateros y tocar la guitarra en compañía de su amigo Antonio Marugán, que tocaba el laud. Durante estos años enseñó al joven Aureliano a leer y escribir música y a perfeccionar la técnica del instrumento. Tan buen discípulo fue, que al morir le regaló su dulzaina de maestro.

En estas fechas Agapito enseñó a su joven alumno el método de «El progreso musical», por lo que Aureliano se encuentra en el pequeño grupo de los dulzaineros que leen y escriben música. Agapito Marazuela también enseñó a leer y escribir a María, la hermana pequeña de Aureliano, a la vez que pasaba otros momentos pescando y tocando la guitarra, con la que había dado importantes conciertos por España y Europa.

En estos años también empezaba a destacar el niño Modesto, por lo que Agapito bromeaba con su abuelo, el «tío Ronda», diciéndole: –«Déjeme al muchacho, que le hago un hombre ». Pero el abuelo no sacó la cara, pues seguro que le quitaba el oficio, lo que no impidió que Modesto aprendiera a tocar el redoblante. Los jóvenes músicos Aureliano y Modesto pronto formaron pareja, si bien en un principio lo fue de una manera esporádica ahora lo es de una manera estable, tanto que llevan más de una veintena de años juntos.

Entre los tamborileros con quien Aureliano ha formado pareja pareja destacan: Eutiquio de Avila, Cecilio y Francisco Navas «Ojetete» de Maello. Con este último obtuvo el primer premio del Certamen Nacional de dulzaina de Palencia en las ediciones de 1965 y 1966, con cuyo motivo grabó un disco de cinco piezas titulado «Jotas castellanas».

 Texto tomado de Rutas mágicas por los pueblos del Adaja de J.M. Sanchidíán Gallego

Rutas mágicas por los pueblos del Adaja

RUTAS MAGICAS POR LOS PUEBLOS DEL ADAJA
Jesús M.ª J. Sanchidrián Gallego

Avila: Piedra Caballera, 2006

http://crienaturavila.centros.educa.jcyl.es/sitio/upload/rutas.pdf

Las RUTAS MAGICAS por los pueblos del Adaja surgen en la búsqueda de una identidad común a todos ellos siguiendo una parte del curso del río y su cuenca, donde se mezclan antiguas formas de vida con elementos propios de la cultura popular y el medio ambiente rural.

Aunque situados en la inmediaciones de la ciudad de Avila, los pueblos de la zona suelen pasar desapercibidos para los viajeros que se acercan a estas tierras, por lo que las rutas ideadas permiten adentrarse en la singularidad de las tradiciones y costumbres de sus habitantes, y en el paisaje que caracteriza su medio natural, de cuya simbiosis nace una visión mágica que trasciende a la simple realidad de las cosas.

Los pueblos que se aparecen en este peculiar viaje surgieron en el siglo XI con repobladores de origen gallego y asturleonés, burgalés, vasconavarro y aragonés, quienes se asentaron en las tierras que habían quedado  deshabitadas con la llegada de los  árabes. Anteriormente se conocieron otras culturas primitivas y civilizaciones de la antigüedad, destacando los asentamientos del pueblo celta de los vettones. Después, a o largo de la historia, los habitantes destacaron como labradores y ganaderos, tejedores, arrieros, molineros, viñadores, ajeros, panaderos y canteros.

El río Adaja, al abandonar la capital abulense, atraviesa los pueblos configurando un bello paisaje de encinas y berrocales de piedra salpicado de molinos, igual que también se observa en la ribera abulense del Voltoya. En la llanura los campos se cultivan como en La Moraña cerealista, mientras en la sierra las rocas graníticas se abren en canteras al cielo.

Entre los monumentos más reseñables figuran las iglesias y ermitas levantadas por el fervor popular, y la singularidad de los palomares, los potros, las cruces, y el viejo caserío de pueblos y dehesas. Las tradiciones festivas y culturales, y las huellas de reyes, santos, escritores, artistas y otras personalidades también forman parte de las señas de identidad de los pueblos del Adaja.

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